LIGA DE FÚTBOL ARQUITECTÓNICO TEMPORADA 2017-2018
 

5ª Jornada. 6 de Mayo de 2018
 

ARQUITECTOS ALBACETE C.F. 1

ARQUITECTOS BARCELONA C.F. 0

 

  

SIN DESMAYO

LOS ALBACETEÑOS, CON VENTAJA DE UN GOL DESDE EL INICIO DEL PARTIDO, LOGRARON MANTENERLA APLICANDOSÉ A UN JUEGO ORDENADO Y BUENA GESTIÓN DEL BANQUILLO.

 

FORMACIONES

                       

ARQUITECTOS
ALBACETE C.F.

ARQUITECTOS
BARCELONA C.F.

ALEJANDRO ORTEGA

KEKO NADAL

JESÚS MORAGA

TONI SANSÓN

VÍCTOR MINGUEZ

XAVI GARCÍA

CÉSAR LARDIÉS

BERNI QUIJANO

BLAS AROCA

BERTO MARTÍNEZ

EDU MASCAGNI

ÓSCAR CALSAMIGLIA

GORKA PÉREZ

PACO DE PAZ

CÉSAR MINGUEZ

MATÍAS VIVES

JONY

ALESANDRO PAPADOPOULOS

JUANJO MONTEJANO

JORDI ROMEU

JUKA

FEDE GOTTINI

VICENTE FERNÁNDEZ

JUANMA TEROL

ISRAEL OLAYA

IGNACIO DE SIVATE

EMILIO SÁNCHEZ

 

FRAN COBO

 

LEOPOLDO SALVADOR

 

ÁNGEL MILHOJAVIC (entrenador)

 

 

GOLES

 Primera parte

 1 – 0 (m. 3).- Centro blando de Fran al área, el balón bota repetidamente sin que la defensa y el guardameta atinen a rechazarlo; Juka, atento a la jugada, se hace con la pelota y la empuja dentro de la portería.
 

 ARBITRO 

Dirigió el encuentro el colegiado titular Miguel Ángel Palacios Cano. Aplicó ecuanimidad y equilibrio

en sus decisiones. Apenas tubo reclamaciones de los contendientes; sólo en algún lance tenso del juego.

           

CAMPO Y METEOROLOGÍA

Dio comienzo el encuentro con puntualidad, a las 12.00 h.

            El partido se disputó en el campo 2 de los de césped artificial de la Ciudad Deportiva del Albacete Balompié “Andrés Iniesta”, con la hierba triturada y seca. Usaron los vestuarios principales para local y visitante, en buenas condiciones de conservación y servicio.

            Mañana soleada con buena temperatura, y abundancia de nubes cumulos-nimbos de desarrollo, que iban surcando en formación espontánea por el cielo azul. Viento imperceptible

 

INCIDENCIAS Y ANÉCDOTAS

            Las dificultades que encontraron los ciudadrrealeños para conseguir cancha en la que disputar su encuentro con los barceloneses, les llevó a pedir a los de Albacete la gestión de campo y restaurante para jugar el partido en la ciudad del llano. Con el asunto resuelto; al final renunciaron y decidieron jugarlo en Malagón.

            Después de seis años sin visitar las tierras de La Mancha – Liga 2011-2012 -, los barceloneses alquilaron dos furgones y, con un grupo exiguo de jugadores, emprendieron viaje el viernes para disputar en el mismo finde sus compromisos ligueros con los equipos de CR y AB.

            En el último tramo de su partido en Malagón fueron capaces de remontar un 3-1 adverso para terminar venciendo por 3-4; pero con su integridad física resentida.

            Los más jóvenes sucumbieron a la tentación cautivadora de la noche albaceteña. El consecuente desgaste afloró durante el partido.

            Xavi García, se desplazó desde Alicante para echar una mano a los barceloneses.

            La visita de los de Jordi Romeu despertó expectación en la plantilla albaceteña y se presentaron diecisiete jugadores a la cita. Contaron con abundancia de elementos jóvenes. Bajó la edad media de la escuadra local.

            Ortega volvió a la portería y dejó claro su influjo positivo en el rendimiento defensivo del equipo.

            Fran Cobo debutó como media punta, posición que venía reivindicando largo tiempo. Su centro blando al área fue determinante para la victoria de los suyos.

           Jordi Romeu, muy tocado por el partido en Ciudad Real, no pudo demostrar su depurada técnica. Se le vio renqueante y taciturno pasear por el terreno de juego.

            Ángel Milhojavic, sólo ejerció de mister. Se centró en darle aire al banquillo para que todos jugasen en proporción a su situación disciplinaria y a su estado de forma. Leo no interpretó adecuadamente los cambios y agarró un mosqueo pasajero con él.

            No asomó por el campo Benito, que sigue en el dique seco desde el partido en Valencia. Si estuvo en la comida y pidió whisky caro en la sobremesa.

            Ángel entregó a Jordi un lote de libros sobre arquitectura albaceteña para que los distribuyera discrecionalmente entre los componentes de la expedición barcelonesa.

            Una plaga de hormigas voladoras, de considerable tamaño, estuvo pululando en el ambiente durante todo el partido.

 

TIEMPO GASTRONÓMICO

            La celebración del Día de la Madre provocó algunas ausencias de los jugadores locales en el tercer tiempo del partido.

            Ángel Milhojavic esperó a que los visitantes estuviesen listos para guiar a los dos furgones que ocupaban, por el tramo de la AB-20 entre el Campus Universitario y la autovía de La Peñas hasta el Restaurante Alfaro, en el que recalaban por primera vez los barceloneses. Allí les esperaban los locales que se habían anticipado con precipitación, para sentarse a la mesa reservada en un local abarrotado por causa de la singularidad del día.

            Eloy, gerente del local, se había pertrechado bien de víveres y personal para poder atender adecuadamente tanta demanda  . Los comensales pudieron elegir su propio menú de entre la variada y abundante oferta de platos de comida tradicional que los camareros iban ofreciendo con reiteración a los poco atentos comensales.

Ensaladas mixtas, dispuestas al centro previamente, acompañadas de una cañita, fueron el preámbulo de los platos elegidos a la carta; de entre los que la olla de aldea y el chusmarro destacaron como los más solicitados. Para beber se sirvieron, a discreción, jarras de cerveza y refrescos. El vino ofrecido fue el de la casa, tinto variedad Tempranillo, servido en jarras de barro. Cafés variados e infusiones al gusto, para el tiempo de sobremesa. Ángel Milhojavic y Jordi Romeu estuvieron, codo con codo, compartiendo información y comentando el encuentro. Alguien conocido preguntó Ángel por el motivo de la celebración; a lo que respondió qué era una invitación a sus sobrinos. Jordi Romeu apostilló con socarronería: “a tus sobrinos catalanes”.

Los barceloneses renunciaron a compartir con los anfitriones la copa de sobremesa, optaron por emprender con prontitud el largo viaje de regreso que les quedaba por hacer.

 

COMENTARIO

            Se exigieron mucho los barceloneses para afrontar dos partidos de liga en un mismo fin de semana. Les vino bien para evitar el doble largo desplazamiento; pero no tanto para poder recuperarse del intenso esfuerzo que les supuso remontar un resultado adverso en el último tramo del encuentro del sábado en Malagón.

            Con los cuerpos en precario y diezmados por las lesiones, se presentaron el domingo por la mañana en la Ciudad Deportiva Andrés Iniesta donde les esperaban los de Albacete con un nutrido grupo de futbolistas entre los que se contaban media docena de sus elementos más jóvenes.

            Consciente de la situación, Ángel Milhojavic puso sobre el terreno una escuadra bien compensada en juventud y veteranía con una estructura de líneas que mostraba elasticidad suficiente para actuar con resolución y eficacia, tanto en sus despliegues de ataque como en sus repliegues defensivos. Además de contar con un banquillo suficiente para oxigenar a su equipo, según lo requería cada momento.

            La suerte les vino de cara a los albaceteños en los momentos iniciales del partido, cuando la zaga barcelonesa, aún con sus reflejos adormecidos, no acertó a despejar un balón blando, que aprovecho Juka para alojarlo en el marco.

            Reaccionaron los visitantes y se aplicaron en activar lo mejor de su juego en las botas de sus futbolistas más enteros, para llegar con peligro a los dominios del cancerbero Ortega al que pusieron a prueba en el minuto 20 con un disparo envenenado de Berni desde el círculo central. Con pases largos y diagonales los barceloneses llevaron la iniciativa del juego, con el fin de dosificar sus fuerzas y minimizar los efectos de las lesiones e inferioridad numérica. Los locales, siempre con ventaja en el marcador, gestionaron bien su abundancia de elementos para ejercer, sin desmayo, una fuerza de juego que hacía mella en sus contrincantes y socavaba su capacidad de respuesta, obligándoles, finalmente, a asumir la derrota.
 

Abilio