Partido de dos caras muy
distintas, en la primera parte el Arquicete domino el mismo y en la continuación
fueron los alicantinos los que llevaron la iniciativa.
Albacete, 5 de
Mayo de 2001
Se disputó el “match” en las magnificas e inaccesibles (digo esto
por el precio astronómico de las mismas) instalaciones de la ciudad deportiva
del Albacete Balompié. El terreno de juego muy cuidado pero con las típicas
calvas en la parte central de las áreas.
Quiero
, en este momento, denunciar las lamentables condiciones en las que se ven
obligados a jugar los centrales y guardametas, que hasta en los mejores campos
ven como el resto de jugadores tienen un “pasto” regular y los ya citados
“gozan” de unas zonas que parecen reservadas para que pasten las ovejas.
Todo
esto que he comentado puede explicar la terrible leyenda que acompaña a los
centrales, acerca de sus limitaciones técnicas, pues me gustaría ver a
Rivaldo tratando de controlar el balón dentro de este “campo minado”.
Dicho queda.
A
parte de esto, es de mencionar la nefasta gestión de las altas esferas del
club, que son capaces de colocar un partido de fútbol a la hora que se debe
jugar la partida de domino (en su defecto una buena siesta) y que viene a
confirmar el desconocimiento total de esto por parte de los que mandan.
*
“Alienaciones”.
Arquitectos
Alicante C.F.: Debido a problemas tecnico-etilico-informaticos no disponemos
de información acerca de la alineación del conjunto visitante, roguemos nos
disculpen.
Arquitectos Albacete C.F.: Antonio,
Pepe McCagniman, Leo, Benito, Pepe Becerra, Jesús, Cesar, Fernando, Tomas,
Aurelio y Esteban. También participaron Angel Milohavich, Miguel, J.J., Peña,
Sevilla y Blas.
El
arbitraje corrió (en realidad corrió muy poco) a cargo del colegiado Sr.
Palacios, que tuvo una actuación correcta, en un partido que estuvo siempre
dentro de los limites de la mas exquisita deportividad.
*Goles:
1-0, min.25, Miguel remata desde cerca una jugada llevada por la banda
izquierda del ataque local.
*
Incidencias Primer Tiempo:
Del mismo modo que cada cerdo
(con perdón) tiene su San Martín, cada partido tiene su clave. Y la clave de
este partido fue la concentración defensiva que mantuvo a lo largo del mismo
la que hasta el momento es la línea menos goleada del campeonato (también
contamos con la línea mas goleadora, estadísticamente hablando). En base a
esa solidez defensiva construyo su juego el Arquicete, que en este primer
tiempo jugo con mucha coherencia y peligro, llegando por las bandas fácilmente
y creando múltiples ocasiones de gol que iban desperdiciando los delanteros
locales. Hasta que acertaron en una de ellas, mediada la primera mitad, lo
cual serenó un poco el ritmo de un partido que siguieron controlando los
locales aunque bajaron la intensidad al ver en el marcador (¿dónde estaba el
marcador?) el primer tanto, tomando un poco de aire que, debido a las horas
que teníamos (14.00 h.) se hacia imprescindible.
*
Incidencias Segundo Tiempo:
Coincidiendo
con la salida al terreno de juego del mítico Angel Milohavich al comienzo de
la segunda parte, el “mister” local hace un planteamiento decididamente
ofensivo colocando tres puntas claros además de las incorporaciones de
Milohavich, que dada su condición de hombre diestro jugo permanentemente por
la banda izquierda, dando lugar a la circunstancia de que por primera vez en
la historia del fútbol un jugador es capaz de perder mas balones de los que
recibe (quizá se trate de un error informático pero las estadísticas eso
dicen). El caso es que Alicante se dio cuenta de la circunstancia y comenzó a
cargar el juego hacia esa banda aprovechando el boquete que entre unas cosas y
otras se había producido en el centro del campo. En favor de Milohavich hay
que decir que tuvo una gran ocasión de gol en un remate de cabeza, que muy hábilmente
“despejo” fuera del marco alejando de esta manera el peligro de la meta
contraria. En vista del panorama todos los manchegos mirábamos al trencilla
con ojos de cordero a medio morir, pues entre la tensión del marcador, el
cansancio y el hambre (15.30 h.), estabamos locos por oír el pitido final,
que nos sonó como música celestial en el momento de escucharlo. Corrimos
todos a la ducha, aunque me temo que alguno tenia tanta hambre que paso
directamente a la mesa.